A petición, y bueno, por regodeo intelectualoide, pongo a su disposición una historia que les enternecerá el alma. Por los sucesos recientes, no duden que algún cineasta saque la segunda parte o una precuela tal vez, que siempre tendrá mucho éxito la primera semana, pero no superará a la original xD. Para ustedes un pequeño cuento, acerca de cómo Nicolás transmuta su alma, hasta convertirse en un pato...
Amanecía, sus dedos olían a tabaco y mantequilla, él no podía explicarse esta repentina falta de sueño y creatividad, es la primera luna llena de enero y bañaba de luz azulada y de un íntimo halo de secreto la butaca en la que estaba hundido. El tren en el que iba no se detendría por más que le rogara al maquinista, a medio camino a ninguna parte simplemente no podía coinciliar el sueño, soñaba patos en Chapultepec, la vida y su pasado que lo tiró una y otra vez. Tanto que llegó al punto de no poder levantarse de la misma manera y buscó una forma diferente de hacerlo. Escapar de la tormentosa ciudad en el tren que dejó de funcionar hacía 30 años. Si empezó a soñar a medianoche y ahora eran los primeros 35 minutos del último día entre diciembre y enero. ¿Cuanto tiempo tarda el sueño en trasladarte al lago vacio?... nunca ha sido bueno para las matemáticas.
